Hay conceptos que, cuando los descubrimos como docentes, ya no podemos enseñar igual. Las funciones ejecutivas son uno de ellos puesto que son la base silenciosa que sostiene gran parte de lo que sucede (o no sucede) en nuestras aulas. Son el “sistema de gestión” del cerebro. Y si aspiramos a que el conocimiento llegue, se entienda y se retenga, no basta con explicar bien.
…y más teniendo en cuenta el avance de la IA y la tecnología, donde todo apunta cada vez más a que el conocimiento va a ser instantáneo y a golpe de clic. Lo que necesitamos como docentes es comprender cómo funcionan las redes neuronales y el cerebro, para que nuestros alumnos aprendan a gestionarse en un mundo que parece incierto por el avance de la IA del mañana. No se trata solo de enseñar contenidos, sino de formar mentes que sepan usar, integrar y cuestionar lo que reciben.
Entonces… ¿qué son las funciones ejecutivas?
Las funciones ejecutivas (FFEE) son como el sistema de gestión del cerebro. Nos permiten pensar antes de actuar, organizar una tarea, recordar una consigna, controlar una emoción, adaptarnos a un cambio. Algunas tienen una carga más cognitiva y lógica (como resolver un problema paso a paso) y otras están ligadas a lo emocional y social (como decidir en grupo o manejar la frustración). Por eso se suelen dividir en funciones “frías” y “calientes” (Hongwanishkul et al., 2005).
¿Y por qué esto nos importa a quienes educamos? Porque muchas veces lo que vemos como “mala conducta”, “despiste” o “desmotivación” no es falta de ganas, sino funciones ejecutivas aún en construcción. Y sí: en el aula, eso se nota. Mucho.

¿Cómo se desarrollan?
Las funciones ejecutivas no vienen instaladas de serie. Se construyen poco a poco y necesitan experiencias, entornos estimulantes y acompañamiento consciente. Por tanto, nuestro papel como docentes es absolutamente clave.
- A los 3 años, aún no pueden clasificar por dos criterios a la vez ni seguir instrucciones compuestas.
- A los 4 años, mejora el control de impulsos. Una prueba clásica es la tarea noche-día (Gerstadt et al., 1994), donde deben decir “noche” si ven un sol, y “día” si ven una luna. No es fácil, ya que tienen que inhibir la respuesta automática y activar la que no se espera.
- Entre los 5 y 7 años, mejora la memoria de trabajo y la capacidad para organizar pequeñas secuencias.
- De los 8 a los 12 años, se desarrolla la flexibilidad cognitiva, la planificación y la toma de decisiones más autónomas.
- En la adolescencia, esas funciones se refinan: ya son capaces de tomar decisiones más complejas, anticipar consecuencias o cambiar de estrategia con mayor facilidad.
- El desarrollo completo no llega hasta los 20-29 años (Tirapu et al., 2018). Pero lo esencial se siembra mucho antes.
¿Cuáles son y cómo se ven en el aula?
Las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades interconectadas, y cuando una no va bien, las demás se ven afectadas. Aquí te las resumo con ejemplos de aula, porque ya sabes que aquí hablamos con tiza en la mano:
- Memoria de trabajo: retener info mientras haces algo más.
➝ Cuando tienen que leer un problema y recordar los datos para resolverlo. - Inhibición: frenar impulsos.
➝ Cuando uno interrumpe sin parar o toca todo lo que tiene a su alcance. - Flexibilidad cognitiva: cambiar de plan si algo no funciona.
➝ Cuando se bloquean si cambias la dinámica de la clase o introduces algo nuevo. - Planificación y organización: anticipar, ordenar, priorizar.
➝ Cuando te piden ayuda para saber por dónde empezar una actividad sencilla. - Toma de decisiones: elegir entre opciones y prever consecuencias.
➝ Cuando hay que decidir entre trabajar en grupo o en pareja, y no saben qué les conviene. - Fluidez verbal: expresar ideas con claridad y rapidez.
➝ Cuando no encuentran las palabras para explicar lo que saben perfectamente. - Velocidad de procesamiento: captar, entender y responder.
➝ Cuando saben qué hacer pero no les da tiempo a demostrarlo porque “van más lentos”. - Multitarea y ejecución dual: hacer dos cosas a la vez sin perderse.
➝ Cuando toman apuntes mientras escuchan o deben seguir una consigna mientras colaboran en grupo.
¿Qué pasa cuando hay dificultades?
Estoy segura de que no te vas a sorprender si te cuento algunos casos que vivo constantemente en el aula. Pero puede que sí te sorprenda saber que muchos de ellos están relacionados con funciones ejecutivas que aún no están maduras… o directamente no están activadas. Porque claro, nos pasa esto:
- El que levanta la mano… y cuando le das la palabra, ha olvidado lo que quería decir.
- La que empieza todas las tareas sin leer las instrucciones.
- El que necesita que le repitas la consigna cinco veces (y aún así se pierde).
- La que se frustra porque “así no lo hicimos ayer”.
Profe… I feel you. Y lo mejor es que esto no es falta de ganas ni de límites. Es desarrollo ejecutivo en marcha. Y tú, aunque no lo supieras, seguramente ya estás ayudando a fortalecerlo.

¿Y cómo las estimulamos en el aula?
No necesitas un máster en neuropsicología. Solo necesitas lo que ya tienes: intencionalidad pedagógica y esa habilidad mágica de adaptar lo que haces a lo que cada grupo necesita. Lo importante no es hacer mucho. Es hacer con intención. Y cuando entiendes lo que estimulas, lo que antes parecía solo “una dinámica más” se convierte en una herramienta poderosa.
| FFEE a trabajar | Ideas reales que ya haces (o puedes probar) |
|---|---|
| Inhibición | Juegos por turnos, “Simón dice”, historias para frenar impulsos. |
| Memoria de trabajo | Repeticiones activas, instrucciones visuales + orales, pasos en orden. |
| Flexibilidad | Cambios de roles, juegos con reglas mutantes, debates. |
| Planificación | Agendas visuales, checklists, organización en fases. |
| Velocidad de procesamiento | Actividades cronometradas sin presión, repeticiones lúdicas. |
| Toma de decisiones | Mini debates, elecciones en tareas, reflexión grupal. |
¿Y esto qué tiene que ver con cómo enseñamos?
Todo. Cada vez que propones un juego , estás activando su motivación, su toma de decisiones, su memoria de trabajo. Cada vez que planteas un proyecto en grupo, están planificando, colaborando, flexibilizando su pensamiento. Cada vez que usas rutinas de pensamiento, debates o estaciones de aprendizaje, estás ejercitando esas funciones sin que ellos se den cuenta.
La magia está en que ellos creen que juegan, exploran o deciden… y tú sabes que están construyendo su arquitectura mental.
Así que sí: ABJ, metodologías activas y funciones ejecutivas van de la mano.
Porque enseñar de forma activa no es una moda, es la forma más coherente con cómo aprende el cerebro.
- ¿Quieres ver cómo esto cobra vida en el aula? Puedes leer más en Metodologías activas en aulas reales.
- ¿Te interesa cómo el juego activa todo esto a nivel cerebral? Entonces pasa por Aprender jugando: dopamina y funciones ejecutivas.
Enseñar con intención, acompañar con conocimiento
Comprender las funciones ejecutivas nos cambia la mirada. Nos da otra forma de ver lo que pasa, de responder, de planificar. Porque enseñar hoy no es solo transmitir contenidos, sino preparar mentes que sepan regularse, adaptarse, decidir y aprender a lo largo de toda la vida. Y eso, querida o querido profe, empieza en tu aula. Con tus estrategias. Con tu mirada. Con tu intención.
Para profundizar e inspirarte
Si después de leer esta entrada te ha picado la curiosidad y quieres ir más allá, aquí te comparto algunas lecturas que me han nutrido muchísimo. Yo me he cultivado de aquí… puede que a ti también te sirva. Y como compartir es de guapas, aquí lo tienes:
- García-Molina, A., Tirapu, J., Luna, P., Ibáñez, J. y Duque, P. (2010) ¿Son lo mismo inteligencia y funciones ejecutivas? Revista de Neurología, 50(12), 738–746.
➝ Una lectura imprescindible para entender por qué inteligencia y funciones ejecutivas no son lo mismo, aunque a veces se solapen. Ideal para desmontar mitos. - Miyake, A. et al. (2000) The unity and diversity of executive functions and their contributions to complex ‘frontal lobe’ tasks. Cognitive Psychology, 41, 49–100.
➝ Este es el estudio que marcó un antes y un después en la forma de entender las FFEE. Habla de memoria de trabajo, inhibición y flexibilidad. Fundamental. - Tirapu, J., Bausela, E. y Cordero, P. (2018) Modelo de funciones ejecutivas basado en análisis factoriales en población infantil y escolar: metaanálisis. Revista de Neurología, 67(6), 215–225.
➝ Un metaanálisis que nos da pistas concretas sobre cómo se desarrollan estas funciones en la infancia y qué implicaciones tiene en el aula. Realista y útil. - Zelazo, P. D., Carlson, S. M. y Kesek, A. (2008) The development of executive function in childhood. En Handbook of Developmental Cognitive Neuroscience (2ª ed.). MIT Press.
➝ Uno de los textos más sólidos sobre el desarrollo evolutivo de las FFEE. Ideal para comprender qué esperar (y cuándo) en diferentes etapas. - Gerstadt, C. L., Hong, Y. J. y Diamond, A. (1994) The relationship between cognition and action: performance of children 3½–7 years old on a stroop-like day-night test. Cognition, 53(2), 129–153.
➝ De aquí nace la famosa tarea noche-día, que tanto se uso para explicar la inhibición. Breve, claro y revelador.
Antes de irte… tómate un café y reflexiona:
- ¿En qué momento de tu día activas las funciones ejecutivas sin darte cuenta?
- ¿Qué haces cuando un alumno no empieza porque no sabe por dónde?
- ¿Hay alguna dinámica que ya usas y que podrías potenciar con intención?
- ¿Qué podrías probar mañana para fortalecer la autonomía de tu grupo?
Guarda este blog, compártelo con tu equipo docente y vuelve pronto. Aquí seguimos construyendo una escuela más humana, significativa y muy viva. Si esta entrada te ha inspirado, compártela con alguien que también crea en una educación consciente. Y si tienes dudas, experiencias o ideas, estaré feliz de leerte.
Este espacio es tuyo, mío, nuestro. Teachingpedia nace del deseo de construir, entre todos, una escuela con sentido.
Nos leemos pronto.






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